domingo, 1 de noviembre de 2009

Fin de la Guerra (Epílogo)



El cuerpo de Arwen yace en el rincón más oscuro de la taberna, a su alrededor lloran sus amigas Phoeby, Mim y Pequeñita, que intentan con sus artes mágicas y pócimas de colores devolver la vida a la pequeña Elfa; en la mesa, al lado de la ventana, está Pencho que entre disimuladas lágrimas le ruega al demonio Cole que la traiga de nuevo del mundo de los muertos, Cole agachando la cabeza le explica que no puede lograr tal hazaña, pues sus poderes no llegan a conseguir tales hechos.

Pasaron ya más de 40 horas desde el fallecimiento de la muchacha, la gitana Pequeñita se acerca al cuerpo inerte y cambia las flores que rodean sus largos cabellos negros, la palidez es tal que asusta, Phoeby se acerca también y apoya sus manos en la cara de Arwen, está fría, la meiga cierra los ojos, y suspira, dónde está tu alma mi niña, vuelve a tu cuerpo, susurra invocándola.

Se levanta Cole y se acerca al grupo de las brujas, las mira y les dice:

-Señoras, pasan ya más de 40 horas deberíamos incinerar su cuerpo

Phoeby, abre los ojos y separa las manos de las mejillas de la muchacha.

-¿Qué decís Cole? ¡Estáis loco! nada de cremar el cuerpo, mientras haya el más mínimo vestigio de esperanza de que la luz ilumine de nuevo el camino para que su alma encuentre su cuerpo.

-Querida meiga, donde el alma de Arwen se encuentra no regresará…

Mim levanta la vista y en silencio lanza una mirada de esas que cortan el aire más gélido y guarda silencio.

Pencho se esconde tras el mostrador y deja que las lágrimas recorran sus mejillas mientras Cole y Phoeby siguen en su discusión; la puerta de la taberna se abre, un caballero corpulento, vestido de oscuro y cubierto con una capa de terciopelo negro entra, da unos pasos y se acerca al cuerpo sin vida; las brujas atónitas no dicen ni una sola palabra, Pencho mira desde detrás de la barra y Cole está de pie en medio de la Taberna, en el camino entre el caballero y la elfa……

**ArWeN** ©






¡DETENEOS, OSCURO CABALLERO!
¿Acaso no sabéis distinguir entre
una taberna celebrando un duelo
y la pocilga inmunda del poniente?

En la mesa reposa un bello cuerpo,
que ansiosos esperamos se renueve;
es la Elfa que oscila entre el silencio
de su sueño, y las garras de la muerte.

Si tenéis solución para el enigma
decidla cuanto antes, pues Caronte
no espera; si al contrario, daos vuelta

y coged presurosos la salida,
o el volcán que por dentro me corroe
colmará vuestra copa de asperezas.

Cole ©





¡Eso digo yo! O soluciona usté el enigma, o mi escoba furibunda, se alojará en su crisma, señor oscuro de la capa idem (Uys, parece usté, mismamente, un atractivorro bandolero de Sierra Morena. :tongue:)

Uys, uys, y uys... ¡Señores! ¡Caballeros todos...! Que no me acordaba yo que llevo en mi capaza la pócima del puchero 33 que le di a la Blancanieves ¡Remurciélagos!
Venir acá p’acá, gentiles señores y echarme una mano que, entre vuestro poderío embrujadamente varonil y mis potingues mágicos, en un pis pas murcielaguero, resucitamos a la zagalita. ¡Vamos allá!

El vapor de mi puchero
denso, negro y pestilente
está cubriendo tu cuerpo
aparentemente inerte

sentirás como puñales
atravesando tu frente
y un incendio en las entrañas
con este brebaje ardiente

es la magia que te invade
y rescata de la muerte
devolviendo a tus mejillas
su color rosa inherente

mas yacente seguirás
como la bella durmiente
a falta de un dulce beso
amoroso y vehemente

Y ahora, si eso... ¡El beso!

Mim ©

Allá en la madrugá...





El Puchero de mi abuela de antiquísima estirpe de brujas de raíces madrileñas, ese no fallaba nunca.

Resucitaba los muertos, y aquí la Brujilda
heredera de Pucheros, y menjunjes
le dio a tomar a Arwwen, a cucharadas
la sopa mágica, que despertaría la bella durmiente
del bosque.

Invocando, a rayos y truenos, el milagro de resurrección, todos esperaban en silencio los resultados.

Cole, descreído, movía la cabeza con tristeza
y el Pencho adelantándose a los acontecimientos
preparaba los tragos, que podrían ser para festejar
o para el entierro.

El bosque quieto, no movía ni una hoja de su tupida vegetación,
y ni el viento se animaba a enviar ni la mas suave brisa.

Los animalitos del bosque, miraban atónitos, los acontecimientos,
y ni las ranas se atrevían a cantarle a la luna.

Un día hermoso y soleado, donde el arco iris brillaba, mostrando sus colores reflejados en el lago, indiferente al drama de la Taberna de la Luna, seguía las vueltas eternas de este mundo.

LEulogia ©





Ah, no, de entierros, nada, mi enduendada brujilda del bonaire. Yo sólo he traído mis chupitos afrodisíacos de fiestorro de celebración eufóricamente alegre y olé, así queee...

Pencho el Duende ©

Allá en La Taberna...




Con Las pócimas de Mim, las sopitas de LEulogia, los sortilegios de Phoeby, y del Pencho la alegría para servir los chupitos; la pregunta que resuena en la cabeza de todos es: ¿Quién será el afortunado que bese a ArWeN para devolverle la vida?


Buscaré bajo el sombrero
y debajo de la mesa
en toditos los rincones
de nuestra hermosa Taberna.
Pondremos lindos carteles
dentro del bosque y afuera,
en el Sauce Milenario,
en los frentes de la guerra,
y no habrá ningún lugar
sin tener las mismas letras.


"Se busca un buen caballero
un mago, bardo o poeta
que sea alto y muy guapo,
que posea corpulencia
un hombre para besar
a nuestra preciosa Elfa”

Todos los interesados
dirigirse a la Taberna


Phoeby ©

Jajajajaja





Yo ya estoy en la Taberna
¡ y me pido ser primero !,
con mi porte endemoniado
y besos de ardiente fuego.

¿Quién se atreve a contrariarme?
Si tú aprecias tu pescuezo
no te acerques a mi Elfa,
o serás un hombre muerto.

Cole ©





O la besa usté, mister Cole, o la beso yo, man que al enterarse que ha sío servidor, le dé un yuyu postresucitatorio y se nos vuelva a estropiciar la zagalica.
Mira que me lo estoy viendo veniiiiiiir... Que si p'arriba, que si p'abajo... Que si la beso yo, que si la besas tú, que si síii... que si nooo...
Que la de negro está rondando a nuestra Elfita con mú malas intenciones y nos v'a pillar la vez ¡Que me lo estoy viendo veniiiiiir...!

¿Dónde están esos varones
que maldiciéndo funestos
lloraban por nuestra Arwen
clamando venganza al cielo?

Que vengan ahora, raudos
y como el príncipe del cuento
depositen en sus labios
el más dulce de los besos

Y no amenace usté, amigo demonio, no amenace, que los espanta y... Y si falla su beso ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?

Pencho el Duende ©

Allá en La Taberna...




Continuará…

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